Hydratation et déshydratation : l’équilibre essentiel pour votre santé et vos performances

Hidratación y deshidratación: el equilibrio esencial para su salud y su rendimiento

Beber agua es un gesto simple, pero a menudo descuidado. Sin embargo, la hidratación juega un papel central en nuestro bienestar diario y en nuestro rendimiento deportivo. Por el contrario, la deshidratación, incluso leve, puede tener efectos inmediatos en la energía, la concentración y el confort corporal.

En este artículo, descubramos por qué la hidratación es tan importante, cómo detectar los signos de deshidratación y qué buenas prácticas adoptar para mantenerse en plena forma.


¿Por qué es tan importante la hidratación?

Nuestro cuerpo está compuesto aproximadamente por un 60 % de agua. Esta agua participa en:

  • La regulación de la temperatura (especialmente durante el esfuerzo).

  • El transporte de nutrientes hacia las células.

  • La eliminación de toxinas por los riñones y la transpiración.

  • El buen funcionamiento de los músculos y las articulaciones.

Sin una ingesta suficiente de agua, estos mecanismos se deterioran rápidamente.


Los signos de la deshidratación

La deshidratación puede ser insidiosa, ya que a menudo comienza con señales leves:

  • Sensación de sed intensa.

  • Boca seca.

  • Fatiga inusual.

  • Dificultad para concentrarse.

  • Orina oscura.

Durante un esfuerzo físico, estos signos pueden ir acompañados de calambres, mareos o disminución del rendimiento.


Las consecuencias de la deshidratación en el deporte

Incluso una pérdida del 1 al 2 % del peso corporal en agua puede reducir considerablemente el rendimiento deportivo.

  • Los músculos se fatigan más rápido.

  • La recuperación es más lenta.

  • El riesgo de lesión aumenta.

Por eso beber regularmente antes, durante y después del esfuerzo es indispensable.


¿Cómo hidratarse bien?

1. En el día a día

  • Beber entre 1,5 y 2 litros de agua al día, según el peso y la actividad.

  • Fraccionar las ingestas (no esperar a tener sed).

  • Priorizar el agua, pero también las infusiones o los alimentos ricos en agua (frutas, verduras).

2. Antes del deporte

  • Beber un gran vaso de agua 1 hora antes de la actividad.

3. Durante el deporte

  • Beber pequeños sorbos cada 15 a 20 minutos.

  • Adaptar la cantidad a la duración y a la intensidad del esfuerzo.

4. Después del deporte

  • Reponer las reservas hídricas perdidas.

  • Complementar con electrolitos (sales minerales) en caso de esfuerzo prolongado o muy intenso.


Conclusión

La hidratación es un pilar fundamental para la salud, el confort y el rendimiento. Por el contrario, la deshidratación debilita el cuerpo y reduce las ganas de moverse.

👉 Beber regularmente, escuchar a tu cuerpo y adaptar el consumo según el esfuerzo son gestos simples que marcan toda la diferencia.

No dejes que la sed dicte tu energía: anticipa, hidrátate y disfruta plenamente de tus actividades deportivas.

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